Sin Ceros

¿Cómo pudimos perder, si éramos tan sinceros? Charlie Brown, 1963. Diario virtual ciertamente no diario y virtualmente incierto de Issa López, guionista y directora de Efectos Secundarios, Casi Divas y otras curiosidades, quien usa este espacio para no hacer el trabajo que debería de estar haciendo.

sábado, agosto 09, 2008

Notas antropológicas sobre la Condechi y sus habitantes, Pt 1


Lo que sigue a continuación es la parte uno de las notas de campo para un posterior estudio antropológico sobre los hábitos migratorios, alimenticios, reproductivos y de comunicación de la fauna natural de la zona de la Ciudad de México comprendida entre las Av. Patriotismo, Av. Insurgentes y el Circuito Interior, mejor conocida como la Colonia Hipódromo Condesa, o, para los nativos, Condechi, Condetch' o Coñuñi.

De acuerdo con mis observaciones durante los cuatro meses que llevo de habitación en la zona, la población de la Condesa está compuesta por cinco grupos principales: el Condechi-Condechi, que es el que realmente habita en la Colonia. El Condechi Guanabi, que vive en la Narvarte pero ha mimetizado su pelaje para fundirse con el entorno. El Clasemediero Extraviado, que es el que va a comer a los restaurantes de la calle de Michoacán, a chupar a los bares de Tamaulipas, y a comer tacos al Farolito a la una de la mañana. El Oficinista Condesero, que se distingue por el saco de náilon-rayón y su consumo de comida corrida. Y el Chupasangre Condesa, caracterizado por la guitarra, la maleta de ropa hindú, la adivinada de mano, la vendida de planta exótica o cualquier otra actividad dirigida a sacarle varo al Clasemediero Extraviado e incauto.

Por el momento nos centraremos en el Condechi-Condechi. Como en cada grupo mayor, este conjunto está dividido en subgrupos, que van desde el que tenía su casa desde antes del temblor, y la colonia le mutó alrededor, hasta el clásico especimen Condechi, o el No Mames Con El Condechi. Éste, típicamente, vive en un departamento rentado, que comparte con dos compañeros de cuarto, a los que llama rumis. En un esquema tradicional, dicho departamento estará decorado con elementos reciclados de las salas de las tías de cada uno de los rumis, excepto en el caso del infaltable Argentino, que no tiene tías a la mano. Algo de peluche rosa o atigrado, varias series de foquitos de navidad, por lo menos un santo o un Santo Enmascarado de Plata, por lo menos una silla Acapulco, un bean bag, dos futones, varios LP's, varias lámparas de papel de china, y reglamentariamente una referencia cultural a Mauricio Garcés, un mono japonés, y un poster ya sea de una película de vampiros de los sesentas, o de Won Kar Wai.

De los tres rumis, las estadísticas demuestran que:
Uno será mesero. Uno, estudiante de cine. Uno, artista urbano y de instalación. Dos, fotógrafos. Uno, actor. Uno, modelo. Los tres, mamoncísimos. Dos, andan en bicicleta. Uno es bisexual, y los otros dos lo niegan. Lo de las bicicletas, digo. De los tres, cuatro, harán Yoga. Dos están pensando hacer videoarte. Uno ya se les adelantó y en una pachequiza puso en tres televisiones los XV años de su hermana, negando, claro, que su hermana hizo XV años y que originalmente viene de Satélite. Uno es vegetariano. Uno trató de usar el tofu del otro como jabón, y dándose cuenta del error, lo volvió a poner en su cajita. Uno comía comida orgánica hasta que lo corrieron del Café de la Gloria, donde mesereaba, y ya no le alcanzó la lana para comprar mamadas ecológicas en el Green Corner. Uno tenía un hurón. Uno sacó al hurón a pasear en una peda y se lo comió el Xoloscuincle del vecino. Uno sospecha que el otro mató a su hurón. Uno le echa la culpa al Argentino. Uno se bronquea con el Argentino y se entera de que se cogió a su novia. Y a su novio. Uno Argentino le dice a otro que uno usó el tofu del otro de jabón. Para hacer las paces, los tres se van de reven al Patrick Miller. Pero uno pone caca del hurón muerto en los tenis Vans del otro. Uno pone volantes en todos los postes diciendo que otro es de Satélite. Uno se empeda porque le dicen el Sateluco y atropella con su bicla al Xoloscuincle del vecino. Todos le echan la culpa al Argentino. Uno Argentino tira los mat de yoga de todos en un basurero de los especiales para caca de perro que hay en el parque México. Uno se emputa y delata con migración al Argentino. Uno Argentino, antes de irse, les chinga a todos todas sus chamarras Puma, sus ipods con música de Amanda Miguel, Cepillín y los Ting Tings y sus playeras de Bruce Lee y Lin May. Uno no tiene que ponerse más que los Dockers que usaba cuando vivía en la del Valle. Uno se caga de risa tanto que otro le tira a la basura su colección de DVD's de John Waters. Uno y otro terminan a los putazos y cuando el departamento se pone en renta de nuevo, anunciándose en los postes y en los baños del Qi, los tres nuevos rumis se preguntan porqué la pared con el papel tapiz de Mauricio Garcés, que está tan chidito, tiene como... pedacitos de dientes enterrados...

En nuestra siguiente entrega de notas, describiremos los ritos de apareamiento del Condechi-Condechi No Mames Con El Condechi.



Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,