Sin Ceros

¿Cómo pudimos perder, si éramos tan sinceros? Charlie Brown, 1963. Diario virtual ciertamente no diario y virtualmente incierto de Issa López, guionista y directora de Efectos Secundarios, Casi Divas y otras curiosidades, quien usa este espacio para no hacer el trabajo que debería de estar haciendo.

sábado, marzo 24, 2007

De cómo se pierde al ratón de los dientes

No pude subir la otra foto, pero traje esta, que adicionalmente, es, según sus fuentes, una auténtica foto de fantasma... ahora sí. El post que prometí.

Viviana: Cuando tenia 15 años fui con mis amigas a una conferencia en el Museo del Carmen, donde están las momias. Terminó tardísimo, y además ya se había ido todo mundo, así que nos quedamos casi solas. Y da como miedito, ¿No? Un convento de la colonia, con monjes momificados en el sótano, y cuatro quinceañeras solas… y clásico que íbamos riéndonos de nervios, y empujándonos para asustarnos, y eso… cuando de entre las sombras aparece una dama de la época de la colonia, pálida, con su vestido del siglo XVI y viene hacia nosotras. Y pensé… no sé qué pensé. Se te detiene el corazón, porque es un fantasma. Se te caen los calzones. Y por más que no duermas en las noches soñándolos… en el fondo sabes que no existen. Hasta que ves uno. Y de pronto el mundo es otra cosa. Si hay fantasmas… Dios existe. Y Santa Clós, y se te puede leer la mano, y adivinar el futuro, y el Karma va a llegarle a todos los hijos del mal. Y hay un cielo, y los deseos se te pueden cumplir si apagas todas las velas de tu pastel. Pero en eso la dama fantasma se puso un dedo así, y hizo así… shhh. Estamos en función. Y nos dimos cuenta de que era una obra de teatro. Y la palidez de repente fue maquillaje, y el vestido estaba hecho de náilon. Y no, no hay Ratón de los dientes. Ni vampiros. Ni nada.

Esa es otra entrega de eso que escribí para los niños de Efectos, y Viviana sería interpretada por Marina. Esa cosa, ahora se llama, por el momento, Morir en el Intento. Como notarán, en este negocio los nombres van y vienen más que los falsos amigos, y ya es decir.

Sin más, huyo a dormir, y más noticias pronto. Un abrazo. Los dejo en compañía de más fantasmas, porque yo, a diferencia de Viviana, me niego a creer que no existen.


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