
Pues sí, me voy a la India. Nueva Delhi, para más precisión. Con el puro afán de aburrirlos de nuevo a todos con fotos del viaje, supongo.
No, en serio, me voy a llevar Efectos a un festival, y me muero de ganas de ver la reacción de un público taaan distante. Y me muero de ganas de ir a la India. Aunque fuera para viajar gratis debía de servir esto de hacer películas, carajo. Así que a mi regreso les traeré hartas aventuras de aeropuerto, como acostumbro.
Por lo demás, quiero usar este espacio para hacer una reflexión que me atormenta desde hace tiempo. Perdón, ya sé que va a ser horrible, pero me vale madres porque ya estoy hasta la ídem.
¿Qué demonios de carta beneficio secreta entrega el INSEN cuando da una credencial a un
adulto en plenitud? Porque tengo esta impresión de que algo sucede al cruzar la barrera de los 70, una graduación secreta, donde pasan a valer gorro los demás, porque yo ya estoy hasta las pantuflas de la vida, y ahora hago lo que se me hinchan la próstata? Porque paso a relatar mi experiencia invariable cuando se me ocurre ir a Cinemex Casa de Arte, donde tristemente exhiben algunas de las películas que más vale la pena ver en esta metrópolis de peseros.
Interior lobby taquilla cine. Tarde.
Issa llega en pants domingueros a comprar boletos. Ya sabe qué película va a ver. Ya sabe cuánto va a pagar. Ya tiene en la mano su tarjeta dorada que no sirve para nada pero se ve bien chida. Pero no puede comprar boletos porque en la ventanilla hay dos señoras contemporáneas de la Malinche, que entre ambas perforaron la capa de ozono, a punta de spray para el pelo.
Señora 1: ¿Oiga, pero está buena esa película? Porque el otro día vimos una horrenda... ¿Cómo se llamaba, Chelito?
Señora 2: ¿Eh?
Issa se pregunta si las antediluvianas damas pensarán que Cinemex hace proyecciones especiales y briefings para los taquilleros, para que tengan toda la información sobre las cintas que se proyectan cada semana.
Taquillero: Está buena, señora.
Señora 1: ¿Y la otra? ¿De qué se trata?
Taquillero no tiene ni idea. La película se llama
recortes de mi vida, así que improvisa.
Taquillero: De... varias historias intercortadas.
Señora 2: ¿Eh?
Señora 1: Sale esta artista, Chelito... muy buena...
Selora 2: ¿Cuál, Tinita?
Señora 1: Esta, muy buena...
Señora 2: ¿La que le gusta a Ceci?
Señora 1: Nombre, la que se parece a la sobrina de Raquelito... la monísima esta del marido oftalmólogo...
Señora 1: Que por cierto, me tengo que revisar los ojos...
Issa quiere arrancarse los ojos a mordidas. Intenta conectar con su silencio interior. O con el internet inalámbrico de la plaza y ver algo en youtube.
Señora 2: ¿Y qué otra hay?
Taquillero: Pues mire, tenemos otras cuatro...
Issa quiere intercortarse las venas. Finalmente Chelito y la señora del pelo de casco compran dos boletos, llenas de dudas. Discuten media hora el descuento. Se alejan.
Y cuando Issa entra a la sala, descubre que ambas han entrado a la misma película. Y lo descubre porque empiezan a hacer su propio audiocomentario de la cinta, en voz muy alta, para oírse una a otra a pesar de la sordera.
Chelito: Qué barbaridad...
CascoHead: Es una película moderna, Chelito.
Chelito: Pero ya le agarró el... Jesús Bendito.
No es precisamente el Jesús Bendito lo que la protagónica de la película, que es prostituta, le acaba de agarrar al cliente.
Chelito: No, no, no... cómo ponen esas cosas...
Casco Head: Y sin avisarle a una...
La gente empieza a shhhshhearlas. No se dan por enteradas. Con la tarjeta del INSEN viene un chip que descarta esa frecuencia sonora. O suena tan parecido al spray, que sus oídos están insensibilizados al registro.
Chelito: ¿Por qué le pega?
Issa cree que por hablar en el cine.
CascoHead: ¿Eh?
Chelito: Que porqué le pega...
CascoHead: ¿Eh?
Chelito: Que porqué le está pegando...
CascoHead: ¿Eh?
Issa: ¡Que porqué carajos le pega! ¿Ya?
Excepto que no lo digo. Gritarle a las viejitas está un poco por encima de mi demencia. Apenas.
CascoHead: Ah, pues... ¡Válgame Dios! Se está... ¿Qué hacen?
Issa pondera las posibilidades de llegar a los 80 sin saber lo que es un felacio.
Chelito: Vámonos, Tinita...
Issa, para sí: Sí, por favor. Por favor. No es la primera vez que le sucede en un cine, ni el único motivo, pero se encuentra deseando que la película se ponga más hardcore.
CascoHead: No, espérate, Chelito...
Issa se pregunta si Casco quiere saber en qué acaba. La película o el felacio.
Chelito: No, yo no puedo ver esta película...
Issa tampoco. No la dejan.
CascoHead: Bueno. Vámonos...
Y empiezan una larga migración con bastones y bolsas y sacos y chales, y para cuando acaban de salir, la mitad de la película ha pasado. Y ahora a Issa no le queda más que concentrarse en la pantalla... y reconocer, muchas veces, que Chelito y UltraNet eran mucho más entretenidas que la película por la que pagó 50 pesos más palomitas. Con todo y sus felacios.
Bueno, ya nos tocará hacer la película de la crisis de los 80, pero mientras, les cuento algo acerca de la que ya hicimos sobre la de los 30: Efectos tiene las siguientes nominaciones a las Diosas de Plata:
Mejor Película
Mejor Director
Mejor Actriz (Marina)
Mejor Coactuación Femenina (Ale)
Mejor Coactuación Masculina (Arturo)
Actor Revelación (Pedro)
Mejor Actriz de Cuadro (Julieta)
Mejor Guión
Mejor Opera Prima
Mejor Música Original
Mejor Canción Original
Mejor Edición
En fin. A los que no vea mañana en Mixup, les mando un beso enorme, y los veo después de visitar Bollywood!